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Cuarta sesión. IV Jornadas de Cine y Filosofía |
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Tras una desarrollada exposición sobre la pre-producción y producción de la película de Luis Buñuel "Los olvidados", en contraposición a otras producciones cinematográficas del momento (nos situamos en los año 50), Raúl Cancio (Letrado del Tribunal Supremo de Justicia) contrastó ambos estilos de presentar la pobreza y la marginalidad en el cine de entonces, y que en caso de Buñuel bien podría retrotraerse a su película "Las Hurdes. Tierra sin pan". Y es que algo hay de conciencia documental en la obra de Buñuel, que si bien nos situaba en esta película en los suburbios de México D. F., podríamos igualmente encontrarlo en Buenos Aires, Brasil, Nueva York, Londres, París, Madrid, o aquí, en la ciudad de Valladolid y los rincones de marginalidad que en ella (o cualquiera de las grandes urbes) se encuentran, y la violencia que parece inevitablemente ligado a dicha condición social y de desarraigo. Hablamos, por lo tanto, de un cine ubicado dentro del drama social, la denuncia y la responsabilidad política en el ámbito del desarrollo y la erradicación de la marginalidad en el llamado cuarto mundo. Ese otro, parece cada vez más creciente en nuestras ciudades, aunque sea en sus márgenes olvidadas (poco o nada transitadas). Sobre estos aspectos, así como la delincuencia y la maldad infantil, la educación como valor de cambio y la confianza, rondaron gran parte de las intervenciones, que tenía como núcleo el artículo 25 de la DUDH: el valor de la dignidad humana y su desarrollo.
José María Enríquez Sánchez
Co-director del ciclo de cine |
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